Introduccion
¿Qué es la arcilla?
Los primeros recipientes
Así se construye un recipiente
Los hornos y la cocción
La Revolución Industrial

Así se construye un recipiente
Pasos a seguir:

  • 1. La mayoría de los alfareros compran arcilla ya reparada. Esta tiene gran plasticidad y está constituida por una mezcla de diversas arcillas naturales y otros materiales tales como arena, grog o feldespato. Antes de utilizarla hay que amasarla bien para que se conserve uniforme y desprenda las burbujas.


  • 2. Uno de los métodos más empleados para obtener un recipiente consiste en ir superponiendo una serie de anillos de arcilla. Hay
    También muchos otros sistemas.

  • 3. La mayor parte de las arcillas tardan uno o dos días en secarse y alcanzar el estado en que se puede trabajar sobre la superficie del recipiente. En el dibujo se representa un trabajo de refinado Que se efectúa deslizando en sentido diagonal una lámina de metal.


  • 4. Ahora ya se puede decorar el recipiente, En éste se traza. Con un punzón. Un dibujo alrededor del cuello. También se pueden añadir relieves o pinturas.


  • 5. Cuando el recipiente está seco del todo. Al cabo de una o dos semanas. Según el espesor de la arcilla. Se somete a la primera cocción (bizcochado) para hacerlo más resistente y poroso. La cerámica producida en un estudio se cuece siempre a 980 ºC.

  • 6. La siguiente operación consiste en recubrir el recipiente con barniz. Una mezcla líquida de ciertos materiales Que en una nueva cocción proporciona al recipiente una superficie vítrea. Aquí el barniz se aplica por inmersión. Pero también se puede esparcir con un pincelo con un pulverizador. Hay barnices de varias clases: mates o brillantes, suaves o toscos, claros u oscuros.

  • 7. El recipiente se somete a una segunda cocción. Ahora la temperatura es más elevada: el barniz se funde, se reduce la porosidad y aumenta la resistencia de la arcilla. A lo largo de todo el proceso el material sufre una contracción de un 8% la temperatura de cocción para la loza es de 1040-1150 ºC y para el gres de 1200-1260 ºC.



El desarrollo de la forma

Las formas que se obtienen dependen en gran medida del material utilizado y del método de modelado. Un vaso conseguido presionando la arcilla con los dedos suele ser redondeado, bastante pequeño y de paredes desiguales. Las vasijas de anillos crecen poco a poco, con lo que a dirección de sus formas, por lo general redondeadas, se puede modificar a capricho. La invención del torno, y su desarrollo posterior como máquina específica, produjo grandes innovaciones tanto en las técnicas como en el propio producto.
El proceso de evolución del torno abarca un largo período. Las primeras técnicas de modelado a mano, con ayuda de piedras o de pedazos de vasijas, constituyeron un a modo de precedente del torno, pero éste no aparece como tal hasta que se fijó alrededor de un eje la plataforma giratoria. El alfarero o su ayudante hacían girar lentamente esta rueda, que se empezó a usar en el Oriente Medio hace unos cinco mil años y modificó en gran medida los procedimientos empleados en aquel tiempo.
Antes de empezar a trabajar la arcilla con el torno es preciso separarla de las piedrecillas que a veces contiene. Algunos tipos de arcilla no se pueden moldear de esta forma. Las vasijas obtenidas son redondeadas y simétricas. El empleo del torno introdujo asimismo los contornos en forma de curvas suaves y ondulantes, en contraposición a las anteriores formas agudas y cortantes.
El empleo del torno alteró también la organización de los procesos cerámicas. El mayor nivel de tecnología implicado y la naciente necesidad de especialización convirtieron a la alfarería en una industria dependiente de condiciones laborales fa
vorables y de la naturaleza de los mercados.
En las diferentes partes del mundo se desarrollaron distintos tipos de tornos. En Italia se acopló un manubrio al eje de la rueda; en Francia se adoptó un modelo más pesado que se hacía girar con los pies.

En el Japón se empujaba la rueda con un bastón y se utilizaban variedades de arcilla muy pastosas, con lo que a menudo las formas eran algo irregulares. Pero ello carecía de importancia, puesto que los vasos formaban parte de la ceremonia del té, fundamental en el Budismo Zen, que valora por encima de todo la naturalidad de los materiales y procesos. Así, lo que puede parecer tosco a los ojos de un occidental tiene para el japonés una maravillosa sensualidad y riqueza.



La Grecia antigua

Los recipientes griegos constituyen algunas de las obras cerámicas más exquisitas de todo el mundo antiguo. Los alfareros trabajan en pequeños talleres y producían gran variedad de objetos domésticos, así como los famosos vasos de figuras rojas y figuras negras.

Los depósitos de excelente arcilla roja y amarilla de las proximidades de Corinto y Atenas, los dos centros más importantes, aseguraban un fácil abastecimiento de primera materia con que era fácil obtener las vigorosas formas típicas de la cerámica griega, amoldadas al uso al que estaban destinadas. Los objetos más complejos se moldeaban en dos partes que se unían al tomar consistencia pastosa. Luego volvían al torno, donde se les da la forma final.
Pintores especializados, que ponían su firma junto a la de los propios alfareros, decoraban las mejores piezas. Los dibujos en rojo o negro se trazaban con una mezcla especial de distintas arcillas. La clave de la calidad artística obtenida residía en el proceso de cocción, que era seguido con detenimiento tanto por los pintores como por los ceramistas.







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